viernes, febrero 29, 2008

Hoy

He salido a mitad del trabajo. Tenía cita con el médico de los menudillos internos, que ya sabréis todas y todos a quién me refiero. Daba gusto conducir, sin atasco ninguno a estas horas, una calle Arturo Soria transitable!. Escuchando la música que por rachas repito y repito, un popurrí de canciones del grupo “Siempre Así” que suelo cantar a voz en grito dentro del coche, que para eso es mío y nadie me oye. Parada en el semáforo miro de reojo porque seguro que alguno me mira y piensa: una hablando sola: - ¿y qué? pasa algo?.

Aparco donde puedo, en una esquina encima del paso de peatones. Total es una calle pequeña y vuelvo enseguida. Por el camino veo las flores de almendros, paro a sacar unas fotos con el móvil. Lástima que no llevaba mi cámara hubieran salido mucho mejor! Hace una temperatura estupenda incluso calor.

En consultas hay muchas embarazadas a puntito…miro sus caras algo desencajadas y especiales, las que delatan que pronto nacerán sus bebés y sonrío. Cuántos recuerdos se agolpan… por cierto siempre buenos.

Una vez me despido del simpático de mi médico, de su gran mostacho negro, todo hay que decirlo, y que me ha atendido a la hora concertada, difícil que esto suceda pues a menudo tiene que dejar la consulta a medias para bajar a los paritorios, si esto sucede es cuestión de media hora lo que tarda en regresar, ya me lo sé. Salgo contenta porque todo está perfectamente hasta la próxima visita.

Busco el coche, por suerte no ha merodeado ningún municipal. Vuelta al trabajo canturreando, ventanillas abiertas, porque hace calor y no sé porque especialmente feliz y contenta. Ganas me han dado de escaparme conduciendo a un destino desconocido…otra vez será.

1 comentario:

Hache dijo...

Claro!!!!!!

Es que hoy es un día regalado!!!!!