Traigo muchísimos recuerdos visuales de Paris, pero hay uno que no puedo olvidar, el de alguien tocando al violín una melodía para mi muy emotiva las “Czardas de Monti”. Intentaba controlar mis ojos arrasados por las lagrimas pero fui incapaz de contenerlas por un segundo más…Cada vez que la escucho, alguien a quien adoro viene a mi mente acompañada por la historia que me contó un día. Mi querida niña que me acompañaba preguntó una vez más, igual que yo un día siendo niña: ¿mamá porqué lloras? Supongo que la imagen y la historia por mi contada, sin quererlo, se habrán convertido también para ella en un recuerdo que quizás, quién sabe, tenga que explicar alguna vez con lágrimas en los ojos.