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martes, junio 10, 2008

Lisboa II

Nos dirigimos después a la Plaza del Comercio, gran plaza abierta al Tajo. Las nubes iban y venían dejando entrever el sol de cuando en cuando. Bajo el gran arco seguimos caminando por la calle peatonal de Augusta con comercios a ambos lados. Llegamos al elevador de Santa Justa, cajón de madera que en breve nos elevó hasta el cielo. Tan solo decir, que se trata de una construcción de hierro que recuerda a la Torre Eiffel. Preciosas vistas de la Plaza del Rossio, tejados por doquier, nuevamente el Tajo al fondo.

Caminamos por la Rua Trindade y como se acerca la hora de comer nos dejamos caer por la Cervecería con el mismo nombre. Rica cerveza y bacalao a degustar en todas las formas. Seguimos nuestra visita por el Baixa Chiado. Toca el café en A Brasileira antigua cafetería de los años 20, de esas con ventiladores en el techo, lugar de encuentro de artistas como Fernando Pessoa.

Subimos y bajamos en varios tranvías dejándonos llevar adonde quieran. Obrservamos todo cuanto ocurre tanto fuera como dentro. Carteristas hacen el agosto, no sin antes avisar a algún que otro turista despistado que al bajar nos dá las gracias. Es que ya los hemos visto en acción en otras ciudades como Roma.

Al caer de la noche decidimos cenar en alguna tasquita de esas donde nos acompañan con fados. Escuchamos los lamentos tanto de voces femeninas como másculinas. Son canciones que sin desamor no tienen sentido. Surgen como un desgarro de una pena y melancolía grandes. Pese a no gustarme casi nada los vinos y licores, reconozco que un buen oporto entra bien, fresquito y con algún queso fuerte….uh!!!! y la cena con sus vinos verdes estuvo bien. Tan bien que salí como caminando en las nubes.

jueves, junio 05, 2008

Lisboa I

Por fin he hallado ganas para contar algo sobre mi última escapada. Volveré a repetir porque me ha gustado, pese a tener una idea nada clara de las sensaciones que tendría al recorrer sus calles. Había leído muchas y dispares opiniones, visto documentales pero no quería dejarme influir por las mismas.
Bueno, decir que es una bonita ciudad, que a partir del mar ha ido creciendo salpicada por sus siete colinas. Como la llegada fue con sol esplendido, nuestra primera visita se dirigió a la zona de la Alfama y subida al Castillo con lo que las callejuelas, escaleras, nos pusieron en contacto con los famosos azulejos azules, (qué bonitas palabras de origen árabe) que uno puede ver por todos los rincones.
Preciosas vistas al mar desde el Mirador de Santa Lucía. Trasiego de tranvías subiendo y bajando continuamente por esas callejas. Esta es una zona antigua que sirve de descanso al calor del sol. Una abuelilla nos indica por donde continuar. No podemos decir otra cosa: La gente ha sido amigable en todo momento luciendo una sonrisa de oreja a oreja cada vez que preguntábamos...
He subido unas poquitas fotos al Flickr...ya os seguiré contando.