jueves, junio 22, 2006

Pringao...que eres un pringao

Ha empezado una nueva estación veraniega y con ella las tardes soporíferas frente al ordenador para muchos, rodeados como no de papeles, planos, proyectos que ninguno se digna tocar salvo para cambiarlos de sitio, y estoy hablando no sólo de la administración sino de ingenieros y personal técnico que no aparecen por la obra. No sé que hace pensar a nuestro queridísimo consejero delegado que el horario laboral debe extenderse desde por la mañana hasta bien entrada la tarde-noche con el sólo objetivo de aparentar que la empresa está presente cuando el cliente lo necesita. La productividad pasa por una reducción total y absurda a partir de las 15:00.

Pongamos que son las horas ideales para meditar, hablar con las amistades, contar chistes relajadamente y soñar entre cabezadas con un ligero bañito….por supuesto en el puesto de trabajo para algunos, mientras la gran mayoría de los directores mediocres y de pacotilla de despacho, vete tu a saber dónde andarán, casi seguro muchos en su casa, porque por mas que alguna vez se les intenta localizar han desaparecido de la faz de la tierra, o andan perdidos en alguna comida interminable con el café, las copas, puro y mus, por supuesto a costa de la empresa pero no por la empresa. Hay llamadas de trabajo a móviles de estos personajes en las que contesta la voz melodiosa de la esposa con el soniquete de fondo de los niños.

La conciliación laboral con la deportivo-televisiva es total y asombrosa. Empezado el mundial no hay duda en desaparecer del puesto de trabajo en horas de trabajo. Eso si en esta empresa “prestando servicios especializados de ingeniería, operación, instalación y mantenimiento” queda muy lejos la conciliación laboral con la familiar para algunos pringaos. Antaño teníamos jornada intensiva de mediados de junio hasta mediados de septiembre. Hoy en día ha quedado reducida al mes de agosto, y en breve me temo, se nos anunciará su eliminación por completo. Más horas de presencia en el trabajo = productividad.

Afortunadamente el rendimiento en la mayoría de nuestros trabajos tiene mucho que ver con la toma de decisiones, las relaciones humanas, la responsabilidad y la información que avala esta toma de decisiones, y ninguna de estas necesidades se encuentran dentro de los despachos.

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