
De vuelta de vacaciones respiro profundamente, he tenido tiempo para no pensar…si… no pensar, meditar, mantener mi mente en blanco, desconectar. Me han sentado bien esas vistas al horizonte azul y tranquilo, sobre todo esas puestas de sol ensimismada mirando sin ver, abiertos mis sentidos a cualquier sensación externa. Caminar viendo mis huellas desaparecer en la arena, escuchar el rumor de las olas, mirar fijamente como las gaviotas juegan a lo lejos, flotar en la inmensidad con los ojos cerrados, sentirme acariciada por el viento, ver y escuchar a mis hijos reir. Pequeños instantes que me hacen sentir bien, recobrar energía.
Los malos pensamientos que podemos llevar dentro no los quiero, ya los dejé lejos. Sólo quiero contagiarme de locuras, sentir por los cuatro costados. No pensar. Sentir.
Respiro profundamente. Estoy feliz.
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