Me encontré como sin esperarlo ni adivinarlo dejándome llevar hacia un punto que llamaba mi atención como una constante y del cual no podía apartar la mirada.
Perfil divino de ternura. Manos perfectas para entrelazar los dedos, maestras quién sabe, si en el temple de guitarras. Profundos ojos abismales para perderse. Boca al amanecer que todo lo dice sin palabras. Cuerpo en equilibrio con paso seguro.
Treinta segundos centinela sin quererlo y tú sin saberlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario