Ayer nuestro amigo nos dió plantón de nuevo. Estaba invitado como otras tantas veces a comer y degustar su plato favorito en el que me había esmerado con cariño, aunque ciertamente no era del todo seguro que llegara a venir. Es de esos amigos con los que siempre te sientes a gusto, y comer se convierte en un verdadero placer no sólo por compartir mesa familiar sino por la buena conversación surgida sobre cualquier cosa con la que solemos discutir y polemizar. En esas sobremesas nos han llegado a dar las tantas sin darnos cuenta, riendo, y hasta veces algo enfadados pero lo más importante con total admiración y respeto.
Los de casa, algo a la desesperada por aquello de la hora y el hambre, me dijeron-no vendrá-, aunque ya lo sabía. Es evidente que el muy repuñetero anda en otros asuntos más importantes que por el momento requieren su atención, y que yo lo comprendo. Espero que vuelva a dejarse ver por casa, en el fondo sabe que puede venir cuando quiera.
1 comentario:
…..creo que tienes una paciencia infinita, en eso somos homólogos, yo también la tengo y quizás por eso tengo algunos amigos, y digo amigos no amigotes, a ellos y solo a ellos les debo mucho y por ese motivo tengo que comprender sus retrasos y problemas…enhorabuena por ser amiga de tu amigo, algo de envidia tengo pero de la buena a pesar de que la envidia nunca es buena compañera…..ni tan siquiera buena…
Gusano de LUZ
Publicar un comentario