lunes, noviembre 13, 2006

Ave Fénix

Como el Ave Fénix creyó morir en más de una ocasión, aunque ya le hubiera gustado que fuera cada 500 años. No se sabía cómo pero acostumbraba a dejarse llevar hasta el último suspiro de su aliento. Se despedía de todos cuantos le rodeaban, quizás solicitando una última llamada de atención por parte de alguien, rozando la locura en medio de un sin fin de incoherencias, resignándose ante la desdicha, y esperando recibir a la ULTIMA.

De la noche a la mañana resurgía de sus cenizas para asombro de todos, cambiaba su interior desprendiéndose fácilmente de algo parecido a una piel que le estorbara. Ese camaleónico animal mitad mitológico mitad hombre, sólo vivía intensamente aunque la soledad a veces le consumiera. Llegado el momento de ayudarle, como quién se rebela contra la edad, cambiaba de rumbo dejando al mejor altruista con la boca abierta.

En el fondo era compresible dejarse querer, todo lo que pedía a gritos era dejarse querer, quizás no entendía que el resto del mundo se había sentido de aquella misma manera en alguna ocasión de su vida, y que por volver a vivir de nuevo más de uno había muerto y resucitado a la esperanza.

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